Mucientes y la DO Cigales en la exposición vinícola nacional de 1877

El rey Alfonso XII firmaba el 15 de septiembre de 1876 un Real Decreto ordenando al ministro de fomento –en aquel momento Francisco Queipo de Llano, con Cánovas de presidente del gobierno– que se pusiera manos a la obra para organizar una Exposición Nacional de Productos Vinícolas, que permitiera “conocer las clases de mostos, madres, vinazas, heces, posos y caldos que se forman y extraen de los productos de la agricultura española; las bebidas que de ellos se fabrican; los procedimientos que se usan para la elaboración y conservación de los vinos…” La muestra habría de organizarse “en la capital de la Monarquía Española”, comenzando el día “1.° de Abril de 1877, y quedará cerrada el 30 de Junio del mismo año”.

Los mandatarios nacionales se sumaban así a una manera renovada de comercio ferial y convocaban una exposición que seguía la estela del entusiasmo expositivo que recorría Europa y América desde mediados del siglo XIX: Londres (1851), París (1867), Viena (1873) o Filadelfia (1876) habían impresionado al mundo con sus ferias internacionales.

Pero “conocer los caldos de España” o un trimestre de relumbrón público para los organizadores no fueron las únicas razones –ni acaso las principales– que motivaron a la Dirección General de Agricultura (el Ministerio no nacería hasta 1933) a impulsar aquel inmenso evento. Un dato económico contenido en los preliminares del Real Decreto puede ser indicio de la verdadera razón que interesaba para impulsar la industria vitivinícola en ese momento:  “En 1849, época á que se refiere la primera Balanza de Comercio publicada por el Ministerio de Hacienda, el valor exportado de los productos de la vinicultura ascendió á la cifra de pesetas 35.552.333, mientras que en 1872, fecha á que se contrae la última, subió á 174.480.649 pesetas”, es decir, en veintitrés años se habían multiplicado por cinco la entrada de divisas por la venta de vino al extranjero.

Además, un segundo factor parecía señalar que ese crecimiento no sería pasajero: la plaga de la Filoxera ya llevaba casi un decenio mermando las producciones de vino en Portugal, Alemania, Austria y, sobre todo, Francia. Mientras, las viñas nacionales se las prometían felices y parecían a salvo de aquella peste: hasta 1878 no se detectaría –en la provincia de Málaga– el primer caso español.

Ante esas halagüeñas perspectivas, nada mejor que montar un gran escaparate que asombrara al mundo y confirmara que los vinos españoles “obtienen tal superioridad que ninguna otra nación se atreve á disputársela”, incluyendo la “maquinaria y utensilios especiales que hoy se aplican á esta clase de trabajos, y entre los que se cuentan muchos inventados y elaborados en España, superiores á todo lo que en este punto se usa en los demás países” (los entusiastas textos entrecomillados proceden de la exposición de motivos y consideraciones que el ministro Queipo de Llano presentó al rey).

 

El gran escaparate

El 19 de noviembre de 1876 se aprobó el reglamento general de la Exposición, describiendo las atribuciones de cada cual en Madrid y las de las comisiones provinciales que se crearían, detallando las obligaciones de los expositores y el espacio donde se desarrollaría el evento: “en la manzana del plano de ensanche de Madrid que poseen los herederos del Sr. Indo” (en lo que hoy es el nº 33 del paseo de La Castellana)” distribuyendo los capítulos expositivos por las doce salas del edificio principal.

En las semanas siguientes se van dando a conocer otros detalles aparentemente menores: el transporte del vino desde los lugares de origen hasta Madrid “había de ser a cuenta del estado”, el ayuntamiento de la capital renuncia a cobrar los “derechos de Consumo”, se publicará un gran catálogo general…

A pesar de las previsiones iniciales, la muestra no se inauguró hasta el día 30 de abril, con “la mayor pompa oficial que puede prestar el Estado. El Rey, los ministros, cuerpos diplomáticos… convidados en número de cuatro mil personas…”

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La inauguración en la portada de La Ilustración española y americana (08.05.1877)

Valladolid

La generalidad de los productos procedentes de Valladolid se decidió que fueran expuestos en la sala 10, sobre una “serie de arcos contra el muro y sobre pilastras, descansando el conjunto sobre una base de barrilería”. Los expositores principales de la provincia, como el conde de La Patilla, los hermanos Eloy y Augusto Lecanda o León Padierna, tendrían su espacio diferenciado en otras salas.

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De izq. a dcha.: instalaciones de Padierna, de Lecanda hermanos y general de Valladolid.

Con todos los datos sobre la mesa, en 1878 se publicó el Estudio sobre la Exposición Vinícola Nacional de 1877, una amplísima memoria que presenta desconcertantes contradicciones con el Catálogo General editado el año anterior. Parece ser que las autoridades o los funcionarios vallisoletanos estuvieron poco diligentes a la hora de remitir la información que les demandaban, hasta el punto de que el secretario de la Junta de Agricultura, Francisco Arranz, se lamenta amargamente de haber tropezado con inmensas dificultades en la provincia llegando a asegurar que los datos técnicos recogidos “poca o ninguna fe deben inspirar”.

Hecha esa advertencia, señalar que según los datos del Estudio, por Valladolid, que entonces dedicaba 51.519 hectáreas al viñedo, se presentaron 244 expositores (en el Catálogo aparecen más de el doble: 576) con un total de 330 muestras. Aunque la inmensa mayoría de esas muestras estaban en la categoría de “vinos de capa”, se pudieron ver también aguardientes, ginebras y preparados tan sugerentes como aceite de anís y rosa escarchada, licor El Dos de Mayo, Crema Duque de la Victoria, Curaçao, Marrasquino-anisete, cremas de café y de ron, perla de anís, Café Moka, y hasta un elixir al que denominaron Alfonso XII.

En total acudieron 65 municipios, repartidos por toda la geografía provincial, incluyendo producciones de lugares que hoy, casi siglo y medio después, nos parecen vinícolamente sorprendentes: Mayorga, Villabrágima, Rioseco, Villalón, La Cistérniga… Como era de prever, el mayor número de expositores vallisoletanos procedían de localidades que actualmente están en las Denominaciones de Rueda –especialmente Nava del Rey– y Ribera del Duero. No fueron importantes los premios concedidos en relación a la numerosa representación provincial, el más destacado fue el diploma de honor “A D. Eloy Lecanda [propietario de la finca Vega Sicilia] por la importancia de su comercio de exportación en aquella provincia”.

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Denominación Cigales

Excepto Quintanilla de Trigueros, todos los municipios de la Denominación de Origen Cigales estuvieron representados en mayor o menor medida. Hay que lamentar que también aquí se carezca de la información detallada que ofrecen otras comarcas. Solo un vinatero, Valentín Llanos Gutiérrez (que fue premiado con una medalla de mención), domiciliado en la calle Serrano de Madrid y con la explotación en Cigales, aporta una explicación detallada sobre la manera en que elaboraba sus vinos y sobre las variedades de uva que mezclaba en su “vino tinto de pasto, llamado clarete ú ojo de gallo: dos terceras partes de la uva blanca llamada albillo, y una tercera de la que se conoce con el nombre de tinto de Aragón”; Llanos vendía los 50.000 litros que producía anualmente en “las provincias de Palencia, León, Santander y Asturias, especialmente en pueblos de montaña”.

Según el Catálogo General, la comarca de Cigales presentó 86 expositores con 90 muestras: 40 vinos tintos, 4 blancos, 45 claretes y 1 vinagre. Con los números a la vista y a ojos de hoy, hay al menos, dos curiosidades destacables: que Fuensaldaña sea la localidad con más vinateros presentados (18) y que el número de vinos tintos (40) y de claretes (45) sean tan parejos.

A grandes rasgos, y sin datos concretos del pago vallisoletano de El Berrocal, este sería un resumen por municipios (aparecen destacados en negrita los vinateros que aparecen tanto en el Catálogo como en el Estudio):

  • Cabezón de Pisuerga. 1 vino blanco y 10 claretes. 10 expositores: Alonso (D. Esteban); Escribano (D. Juan); García (D. Mariano); González (D. Ángel); Malfaz (D. Agustín); Malfaz (D. Isidoro); Red (D. Baltasar De La); Revilla (D. Antonio); Villaverde (D. Rafael); Zunzunegui (D. Ángel).
  • Cigales. 4 tintos y 10 claretes. 13 expositores: Barriga (D. Mariano); Camazón (D. Donato); Conde (D. Abelardo); Conde (D. Bruno); Conde (D. Vicente); Díaz (D. Liborio); Llanos (D. Valentín); Malfaz (D. Antonio); Malfaz (D. Eulogio); Moral (D. Ciriaco); Padilla (D. Bernardino); Pérez (D. Mariano); Sanz (D. Valentín).
  • Corcos del Valle. Se presentó el Gremio de Cosecheros de Corcos, con un clarete.
  • Cubillas de Santa Marta. 1 tinto y 5 claretes. 6 expositores: Aguado (D. Pedro); Alonso (D. Gregorio); Fernández (D. Esteban); Gil (D. Sinforoso); José (D. Félix); Tadeo (D. Antolín).
  • Dueñas. 2 tintos (uno de ellos moscatel) y 1 clarete. 2 expositores: Cachurro Hermanos; García Martín (D. Francisco).
  • Fuensaldaña. 16 tintos, 1 blanco y 2 claretes. 18 expositores: Apolis (D. Leonardo); Cor (D.ª Ezequiela); Conde (D. Venancio); García (D. Cirilo); García (D. León); Hernández (D. Bartolomé); Lebrero (D. Alejandro); Montiano (D. Santiago); Montuno (D. Valeriano); Morán (D. Manuel); Parrado (D. José); Parrado (D. Victoriano); Placer (D. Laureano); Príncipe (D. Santiago); Rodríguez (D. Antonio); Santos (D. Ignacio); Varea (D. Roque); Villalba (D. Doroteo).
  • San Martín de Valvení. 3 tintos. 3 expositores: López (D. Juan); Regalado (D. Pedro); Vallejo (D. Eustaquio).
  • Santovenia de Pisuerga. 1 clarete, presentado por Ruiz (D. Nicomedes).
  • Trigueros del Valle. 1 tinto, 1 blanco y 10 claretes. 12 expositores: Álvarez (D. Vicente); Caballero (D. Luis); Coca (D. Mariano); Esteban (D. Eleuterio); Gómez (D. Juan); Gutiérrez (D. Mauricio); Marquina (D. Quirino); Pastor (D. Juan); Prieto (D. Santiago); Santiago (D . Gregorio); Tobar (D. Felipe); Villafámez (D. Mariano).
  • Valoria la Buena. 8 tintos y 3 claretes. 11 expositores: Bustos (D . Francisco); Camino (D. Julián); Camino (D.ª Teresa); Gutiérrez (D. Esteban); Milla (D. Fermín); Monedero (D. Eusebio); Pinto (D. Lucio); Prado (D. Cesáreo); Quevedo (D. Andrés); Quintero (D . Gonzalo); Revuelta (D. Tomás).

Mucientes

Carlos Duque señala en su libro Vino, lagares y bodega, que desde 1870 y durante los tres lustros siguientes en toda la zona tuvo “lugar una euforia en los precios del vino, por lo que se asiste a la plantación de viñedo nuevo”. Si en 1818 se dedicaban en Mucientes al viñedo 800 obradas (aproximadamente 400 hectáreas), en 1881 se llegó a las 568 hectáreas. Esa euforia venía precedida de una gran victoria: en 1865, con el azufrado llegó el tratamiento definitivo contra el hongo del Oídio que había aparecido por primera vez en la cuenca del Duero diez años antes.

En medio de aquel ambiente optimista, nueve vinateros de Mucientes se anuncian en la exposición nacional presentando cinco vinos tintos, dos claretes, un blanco y un vinagre de clarete.

Mientras el precio medio de los vinos blancos y tintos en Valladolid era de 20,17 pesetas/hectolitro (100 litros), y en España 20,95, los caldos mucenteños se vendían en bodega [bod.] por un importe inferior y bastante uniforme: 15-16 pesetas/hect. de tinto y clarete; 19 pesetas el vino blanco; y el vinagre, lo más caro, a 25 pesetas. Los vinateros ofrecían también la posibilidad de transportarlo hasta la estación [est.] de ferrocarril (seguramente la de Cabezón), con un pequeño incremento. Los productores –y una productora– fueron los siguientes:

  • BARRIGÓN (D . Pablo). Vino tinto, a 15 ptas. hect, en bod. y 15,50 en Est.
  • ESCUDERO (D. Eusebio). Vino tinto, a 15 ptas. hect. en bod. y 15,50 en Est.
  • ESCUDERO (D. Victoriano). Vino blanco, a 19 ptas. hect. en bod. y 20 en Est.
  • OLMEDO (D. Agustín). Vino clarete, a 15 ptas. hect. en bod. y 16 en Est.
  • RODRÍGUEZ (D. Fernando). Vino tinto, a 15 ptas. hect. en bod. y 16 en Est.
  • RUIZ (D. Antonio). Vino tinto.
  • SARABIA (D. Juan). Vinagre clarete, a 25 ptas. hect. en bod. y 25,50 en Est.
  • VACA (D. Juan).Vino clarete, a 16 ptas. hect. en bod. y 17 en Est.
  • VALIENTE (D.ª Rosalía). Vino tinto, a 15 ptas. hect. en bod. y 15,50 en Est.

Como es conocido y como si de una borrachera se tratara, la alegría fue efímera. El principio del fin de aquellos quince años de expansión llegaría con un nuevo hongo, el Mildiu, y más tarde con la casi definitiva Filoxera.

Felipe Panedas. Mucientes, 24.05.2020

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Exposición Nacional Vinícola de 1877: idea general de las salas e instalaciones, 1877.

Exposicion Nacional Vinícola de 1877:catálogo general, 1877.

Estudio sobre la Exposicion Vinícola Nacional de 1877, 1878. [Es interesantísima la descripción de las labores de viña y bodega en la provincia de Valladolid que relata Francisco Arranz y Sanz, (parte decima, capítulo VI a capítulo XIII, pp. 783 y 784)].

Diponibles en: http://www.bne.es

DUQUE, C. (2006): “Vino, lagares y Bodega”.

Un pensamiento en “Mucientes y la DO Cigales en la exposición vinícola nacional de 1877

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